baja visión 


Baja visión o hipovisión es la cualidad de la persona con una privación parcial de la vista que no puede ser corregida adecuadamente con gafas convencionales, lentes de contactomedicamentos o cirugía.1
El resto visual (el porcentaje de visión que la persona conserva) contiene dos parámetros de definición visual: la agudeza y el campo visual. La agudeza visual es la capacidad de distinguir las formas de los objetos a cierta distancia y se mide con la prueba de las letras (o formas geométricas) de decreciente tamaño, estableciendo cada línea, vista o no, un 10 % de agudeza visual. El campo visual es el ángulo que el ojo ve, correspondiendo 90° a cada ojo (total 180°). El campo se reduce, bien “cerrándose” por los costados, bien de forma aleatoria, a causa de manchas que se forman en el ojo.

clasificacion del grado de disminucion ocular 

 La persona que, pese al uso de correcciones ópticas, no consigue llegar al 100 %, pero que supera el 50 % de resto visual, pertenece a la categoría B3, lleva una vida normal y posiblemente no tenga conciencia de su disminución. En cambio, por debajo del 50 %, empieza a tener dificultades evidentes y se dice que tiene baja visión (B2). Hay que tener en cuenta que, por debajo del 20 % de resto visual, las dificultades visuales son severas y hacen imprescindible el uso de técnicas de adaptación. Cuando no consigue superar el 10 % de agudeza y/o tiene restringido a sólo 20° su campo visual, se considera entonces que padece ceguera legal. Finalmente, si no ve más que zonas difusas de iluminación y sombra, o bien nada en absoluto, se habla de ceguera total (B1).
Según la Organización Mundial de la Salud, globalmente, en 2015, unas 940 millones de personas (el 13 % de la población total) eran discapacitadas visuales, de los cuales 246 millones padecían baja visión y 39 ceguera.2​ Sin embargo, error refractivo como causa de discapacidad visual no fue tenido en cuenta, lo que implica que la magnitud global verdadera de la discapacidad visual es aún mayor.3
En todo el mundo, por cada persona ciega, hay un promedio de 3,4 personas con baja visión.4

Baja visión a nivel mundial

Según estimaciones de la OMS en su proyecto “Ceguera y discapacidad visual” publicado en el 2014, alrededor de 285 millones de personas padecen algún tipo de discapacidad visual de las cuales 39 millones son ciegas, lo que supone un 0.7 % de la población mundial.
Los últimos datos sobre la prevalencia de ceguera en el mundo según la OMS muestran una variación significativa del número de personas afectadas entre países.
Por regiones, la zona con mayor prevalencia de ceguera es el Sureste Asiático con más de 11 millones de personas afectadas, seguida del Oeste Pacífico y África, con más de 9 y 6 millones de personas respectivamente.
Si se considera solo los países desarrollados, las estimaciones apuntan a que el número total de personas afectadas se sitúa en torno a los 3,8 millones. En contraste con los países en vías de desarrollo, los países desarrollados representan únicamente el 10% de la población afectada por discapacidad visual en el mundo.

Factores de riesgo de discapacidad visual en el mundo

Según la OMS, en su proyecto “Ceguera y discapacidad visual” publicado en el 2014, los factores de riesgo asociados a causas de discapacidad visual y ceguera en el mundo serían la edad, el género y la condición socioeconómica.
Edad: la discapacidad visual afecta de manera desigual a los distintos grupos de edad siendo más incisiva en personas mayores de 50 años representando el 65 % del total. Con la edad ocurren cambios en la visión que hacen perder parte de la capacidad visual y de desarrollan patologías como pueden ser las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular, afecciones palpebrales o sequedad de los ojos.
Género: la prevalencia de Baja Visión es mayor en mujeres que en hombres. La OMS estima que más del 60 % de la población con discapacidad visual son mujeres lo cual puede estar explicado por su mayor esperanza de vida, y en países en vías de desarrollo, por su falta de acceso a servicios médicos.
La condición socioeconómica: aproximadamente el 87 % de la población con algún tipo de discapacidad visual se encuentran en países en vías de desarrollo donde la falta de acceso a servicios médicos, la malnutrición y la falta de agua potable propician la aparición de enfermedades oculares.

Prevención de Baja Visión y ceguera a nivel mundial

Acciones propuestas por la OMS:
  • Planes nacionales de prevención de ceguera y salud ocular.
  • Provisión de servicios de salud ocular en zonas o áreas donde no existen.
Ej:
  • Eliminación del tracoma en Marruecos y en Gana prácticamente.
  • Atención oftalmológica en Brasil a través de la Seguridad Social.
  • Alta inversión económica en China para cirugías de cataratas.
  • Atención oftalmológica en India para personas con menores recursos económicos.
  • Formación humanitaria para poder valorar AV en países como África, tras la creación de visión 2020.

Baja visión en Europa

Europa es un área muy dispar, con zonas totalmente industrializadas, otras en pleno desarrollo y zonas menos desarrolladas, lo cual se refleja directamente en la salud visual y en la prevalencia de la ceguera y de discapacidad visual.
Cabe diferenciar dos zonas: Europa occidental y Europa del este. En general, se registran más datos de baja visión, cuya causa principal es el error refractivo no corregido, seguido de la DMAE y el glaucoma. En la Europa del este además de estas causas, son alarmantes las tasas registradas de la retinopatía del prematuro e, incluso, la de cataratas en comparación con la Europa occidental. La prevalencia de personas con discapacidad visual en Europa es de 15 521 millones de personas (2732 millones de ciegos y 12 789 millones de personas con baja visión).
Factores de riesgo de discapacidad visual en Europa
Edad: La edad representa el principal desencadenante entando presente en algunas de las principales enfermedades como la DMAE, el glaucoma o las cataratas.
Diabetes: la prevalencia de diabetes en la Unión Europea es de aproximadamente 28 millones de personas.
Otros factores: Otros factores de riesgo incluyen diferencias de políticas sanitarias entre países, el consumo de alcohol o de tabaco, la exposición da rayos ultravioletas o la deficiencia de vitamina A.
Baja visión en España
España sigue la línea de la Europa occidental. El mayor factor de riesgo es el envejecimiento poblacional que, junto al aumento de la tasa registrada de diabetes, llevan a una mayor prevalencia de ceguera. Se estiman 979 200 personas con alguna discapacidad visual, de las cuales 920 900 presentan baja visión y 58 300 son ciegas. La prevalencia de la discapacidad visual en España es del 2,14 %.
En España menos del 5 % han sido rehabilitados. Entre las patologías oculares más predominantes que causan discapacidad visual se encuentra: retinosis pigmentaria (25 %), miopía magna (23 %), DMAE (31 %), retinopatía diabética (16 %) y glaucoma (6 %).
Aunque la referencia para la asistencia y tratamiento de las diferentes formas de discapacidad visual es la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas ciegas y con discapacidad visual de toda España, existen centros y asociaciones especializadas en tratamiento y asesoramiento de personas afectadas por baja visión. Para ser afiliado y poder acceder a las prestaciones económicas y sociales de la ONCE, una persona tiene que tener “ceguera legal” y para que esto se cumpla se ha de disponer en ambos ojos una de las siguientes condiciones:
  • Agudeza Visual (AV) igual o inferior 0,1 (10 %), obtenida con la mejor corrección óptica posible.
  • Campo Visual reducido a 10 grados o menos.
Además de lo anteriormente descrito es requisito indispensable tener Nacionalidad Española. Los derechos y obligaciones de los miembros de la ONCE están recogidos en sus estatutos. Sólo los afiliados pueden “acceder a los servicios, prestaciones y actividades establecidos institucionalmente”, “beneficiarse en materia de empleo e integración aboral” de las acciones que contemplan los estatutos, y “recibir asesoramiento y apoyo” en caso de discriminación por su discapacidad visual, entre otros.
Entre esos beneficios en materia de empleo e integración laboral está facilitar un puesto de trabajo en el mercado ordinario o a través de la venta de los cupones u otras modalidades de juegos comercializados por la ONCE.
Las personas que no cumplen este criterio para afiliarse a la ONCE son consideradas con discapacidad visual que quedan bajo la Ley de Dependencia, muchas veces insuficiente. Dicho esto queda claro el sentimiento de desamparo en el caso de no poder afiliarse a esta asociación, la situación personal puede verse muy afectada negativamente: pérdida de trabajo e imposibilidad de inserción laboral, factor que puede desencadenar una depresión, se presenta la dificultad de llevar una vida normal, los gastos económicos derivados de las ayudas visuales, rehabilitación visual, tratamientos psicológicos no pueden ser costeados personalmente y hoy en día no hay muchas ayudas oficiales en la que apoyarse.
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